Diseñamos experiencias pedagógicas que ayudan a comunidades educativas a entender y actuar sobre los desafíos de nuestro tiempo — desde la sala de clases hasta el mundo real.
Conoce el Modelo IcebergLa Fundación Concientizat es una fundación de beneficencia sin fines de lucro, constituida el 26 de febrero de 2021 en Melipilla, Chile, e inscrita en el Registro Nacional de Personas Jurídicas sin Fines de Lucro conforme a la Ley 20.500.
Surgimos de una convicción: que la educación puede ser el puente entre el conocimiento científico y la transformación social. Que una estudiante que entiende la química de los metales pesados tiene más herramientas para cuestionar por qué las industrias no tratan sus residuos que una que solo sabe que "contaminar es malo".
Trabajamos principalmente con docentes de ciencias secundaria para desarrollar su capacidad de enseñar sustentabilidad con la profundidad que merece — conectando contenido científico con causas económicas, políticas y sociales reales.
El objeto de la Fundación Concientizat es planificar, diseñar, acompañar e implementar experiencias que permitan a comunidades educativas y sociales entender y promover acciones asociadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para ello, investigamos, formamos, y conectamos a quienes tienen el poder de enseñar diferente.
Desarrollamos investigación sobre educación para el desarrollo sostenible y educación ambiental, con foco en el contexto chileno y latinoamericano.
Creamos secuencias didácticas, marcos pedagógicos y herramientas curriculares que docentes pueden aplicar en sus propias aulas.
Trabajamos junto a profesoras y profesores en procesos colaborativos de innovación pedagógica, con tiempo real de planificación y reflexión.
Buscamos financiamiento público y privado para escalar nuestro trabajo a múltiples regiones, establecimientos y comunidades educativas de Chile.
Realizamos seminarios, talleres y publicaciones para ampliar el debate sobre educación, sustentabilidad y justicia social en Chile y América Latina.
Asesoramos y acompañamos a organizaciones — SLEPs, universidades, establecimientos — cuyos intereses se alinean con nuestra misión.
"La Fundación podrá investigar y estudiar temas asociados a acciones para el desarrollo sostenible, educación ambiental y para el desarrollo sostenible, a fin de proponer proyectos relacionados a dichos temas."
— Artículo Tercero, Estatutos de la Fundación Concientizat (2021)Un marco pedagógico para que docentes de ciencias secundaria enseñen sustentabilidad con la profundidad que merece — sin abandonar el contenido científico, y sin reducirla a una lista de buenas conductas.
La sustentabilidad tiene, por definición, una estructura de múltiples dimensiones: ambiental, social y económica. Esas dimensiones no se agregan artificialmente al contenido científico — ya están ahí. Cuando una docente trabaja con una cuestión de sustentabilidad, los niveles del iceberg son constitutivos del problema mismo. Eso hace que este modelo sea especialmente adecuado para la sustentabilidad — más que para cualquier otro contenido de ciencias.
La enseñanza comienza con algo concreto: un evento ambiental que los estudiantes pueden observar, reproducir experimentalmente, o encontrar en las noticias de su región. Este punto de entrada conecta el problema de sustentabilidad con el contenido de ciencias y entrega evidencia real para razonar. Sin este ancla, la discusión de sustentabilidad flota libre del aprendizaje científico.
La ciencia no es un nivel separado — atraviesa el iceberg de arriba a abajo. Desde el evento observable, el modelo avanza hacia los mecanismos moleculares y biológicos que explican lo que ocurre. Esto asegura que el contenido científico no sea abandonado. Al contrario: la ciencia se convierte en la herramienta que da rigor al análisis de sustentabilidad.
Debajo de la punta visible aparecen las consecuencias directas: ¿quién se enferma? ¿qué ecosistemas se dañan? ¿qué comunidades cargan con los costos que otros no ven? Este nivel vincula el fenómeno científico con sus impactos humanos y ambientales reales, usando los tres pilares de la sustentabilidad como herramientas analíticas concretas.
En el fondo del iceberg están las causas que explican por qué el problema existe y persiste, aunque la ciencia lo comprenda. Aquí aparecen los mecanismos económicos (¿quién se beneficia?), las fallas regulatorias (¿por qué no hay control?), y las estructuras de poder (¿quién tiene voz y quién no?). Este es el nivel más exigente — y el que más diferencia hace en la formación de ciudadanos críticos.
En 2018, trabajamos durante cuatro meses junto a una profesora de química secundaria en Chile para diseñar e implementar una secuencia didáctica sobre la minería del cobre como cuestión de sustentabilidad. Esta es su historia.
Los estudiantes reprodujeron el proceso de hidrometalurgia: extracción de cobre desde malaquita con ácido sulfúrico y electrodeposición. Observaron la coloración azul del sulfato de cobre en solución. Un análisis químico cualitativo demostró la presencia de metales pesados en el residuo líquido. El problema ambiental dejó de ser un artículo de prensa para volverse tangible — era el frasco que tenían en sus manos.
La profesora conectó las observaciones experimentales con los mecanismos moleculares: por qué la lixiviación con ácido sulfúrico libera no solo cobre sino otros iones metálicos presentes en el mineral, cómo se comportan en solución y en ecosistemas, qué los hace biológicamente tóxicos. Los estudiantes no solo sabían que la minería contamina — sabían explicar la química de cómo y por qué.
Armados con comprensión química, los estudiantes leyeron reportajes sobre las zonas de sacrificio de Puchuncaví y Quintero — comunidades que concentran décadas de contaminación industrial y cuyos habitantes tienen tasas de enfermedades respiratorias y neurológicas significativamente más altas. La conexión entre el frasco de laboratorio y las comunidades reales se volvió visible e imposible de ignorar.
La discusión se movió desde "¿qué contiene este residuo?" hacia "¿por qué esta contaminación existe y no se remedia?". Emergieron preguntas sobre el poder económico de las empresas mineras, la debilidad regulatoria del Estado, la dependencia estructural de Chile del cobre como commodity de exportación, y la distribución desigual de quienes se benefician y quienes cargan con los costos ambientales.
El impacto más allá de la clase: Después de la secuencia didáctica, un grupo de estudiantes — entre ellos una estudiante de orientación humanista que la profesora esperaba motivar — desarrolló de manera completamente autónoma un proyecto para el concurso escolar de ciencias. Su pregunta: ¿puede la zeolita eliminar los metales pesados del residuo del experimento que habían guardado en un frasco? Investigaron, analizaron, presentaron. Un problema real, motivado por una injusticia real que ahora comprendían.
Un modelo probado en un establecimiento necesita ser validado en múltiples contextos. Eso es lo que estamos construyendo.
Si quieres explorar cómo integrar la sustentabilidad en tus clases de química, biología o física con rigor y conexión con la realidad de tus estudiantes.
Si buscas conectar el proyecto educativo de tu colegio con las realidades ambientales y sociales de tu comunidad, y desarrollar capacidades docentes en este ámbito.
Si estás desarrollando planes de formación docente y buscas herramientas basadas en evidencia para la educación en sustentabilidad en Chile.
Estamos construyendo una red de docentes, directivos y organizaciones interesados en este trabajo. Tu contexto importa — el litio en el norte, los residuos forestales en el sur, las industrias cerca de tus estudiantes.